Teresa Cebrián

Valencia, 1957

Teresa Cebrián. "Dolor" 2012, Fotografía sobre dibond

Teresa Cebrián. " El Fronterizo" Serie Hidden Identities I. ch., 2009, Fotografía sobre dibond,

Teresa Cebrián. "Cuando las palabras desaparecen", 2012, Instalación Galería Rosa Santos

Teresa Cebrián. "Cuando las palabras desaparecen", 2012, Instalación Galería Rosa Santos

Teresa Cebrián. "Ruptura de las palabras II" 2012, Resina y cristal

Teresa Cebrián. "El puente de las palabras" 2008, fotografía sobre dibond

DIEZ CONSIDERACIONES ENCADENADAS,

PARA ACOMPAÑAR A TERESA CEBRIÁN, EN EL LARGO VIAJE DE SU OBSESIVA CREATIVIDAD.

La memoria tiende a convertirse en excelente palanca de experiencias futuras, por eso suele ser tan adecuada para dar cobijo a nuestros propios recuerdos. // Más de una vez, la experiencia vital me ha ayudado constatar, en escuetos segundos, que la imaginación puede funcionar como oportuna rueda de repuesto de la creatividad. // Cada vez creo, mayor fundamento, que, con la edad, mi percepción estética se va dejando tutelar, con más asiduidad, fuerza y eficacia, por la imaginación, por la emotividad y la memoria. // Sueño en convertir la extensión estandarizada de mi lecho en el solar disponible para poner a secar la piel de todos aquellos fantasma que más me han agobiado y perseguido. Y, luego, dejándolos allí, intentaré cambiar de cama para siempre. // En los momentos de acuciante tensión creativa, solemos esforzarnos por mirar primero hacia nosotros mismos, luego hacia la realidad circundante y finalmente hacia la historia compartida. Introspección, mímesis y relectura son, pues, tres procesos clave, que nos acompañan, para poner a prueba la versátil “inventio” contemporánea. // ¿Por qué será que concebimos la memoria como el habitual depósito de recuerdos y no tanto como un envidiable almacén de posibles proyectos, aventuras y recurrencias? // A veces olvidamos lo relevante que puede llegar a ser la presencia activa de los distintos materiales, en las propuestas artísticas. En realidad, controlan ampliamente el resto de registros utilizados: la adecuación de las formas, el comportamiento de los colores, la segmentación del tema mismo, las tensiones entre tiempo y espacio y sobre todo el esfuerzo que acompaña al quehacer compositivo. Y, sin embargo, parece que intervienen, por lo general, muy discretamente, como quien no quiere… // Las modalidades de la terapia en el contexto del arte están prendidas directamente del arco histórico de sus posibles funciones: es decir, siguiendo las duales expresiones clásicas, prodesse et delectare / movere et docere / deprehendere et laxare animum. // ¿Por qué, a menudo, olvidamos el papel del dolor y la soledad, de la angustia y el vacío o de los silentes perfiles de la muerte en la creación artística? Solemos relegar, en lo posible, estas palancas fortísimas y eficaces en la construcción de imaginarios o a lo sumo las dosificamos al máximo, quizás egoístamente para no sentirnos desbordados y sobrepasados, en tales procesos. // Nos cuesta tanto pensar y admitir que la interpretación personal de nuestras obras no será sino una más de las lecturas aleatorias que vendrán a superponerse a ellas. Al fin y al cabo, son la historia y el tiempo las auténticas barandillas de la hermenéutica ortodoxa, que quedará fijada y establecida oficialmente en el futuro, ya sin nosotros y nuestras tutelas.

Román De la Calle


La muestra de Teresa Cebrián (Valencia, 1957) –“El largo viaje”, comisariada por Marisol Salanova en el Centro del Carmen de la capital valenciana- finalizó el pasado 23 de Septiembre, si bien yo tuve oportunidad de visitarla una semana antes. Es innegable (y fantástico) que las nuevastecnologías han conseguido prorrogar las exposiciones sobre arte de una manera espectacular en un largo después de acabar lo que podemos definir como su exhibición temporal y presencial. Si a ello le unimos las cada vez mejores reproducciones (su casi perfecta visibilidad sin entrar en “auras” y argumentos similares) de las obras expuestas perfectamente se puede (incluso se debe) escribir y comentar lo que se ha contemplado luego de haber acabado su tiempo de exhibición. Y sin olvidar la importancia de este hecho, de esta posibilidad, para quienes no viven en la ciudad donde se ha realizado la muestra.

El primer acierto de esta antología (que lo es sin parecerlo) estaría en el título escogido. En efecto: se trata de una extensa, en el tiempo, travesía artística que únicamente puede entenderse desde la consideración de una densa, compleja, de alguna manera sufriente en sus últimos años, travesía existencial. Por decirlo en corto: pura vida creativa. El segundo éxito radicaría en el excelente catálogo editado: muy bien armado y diseñado, y con informativas fotografías (no es habitual) de la artista en diferentes momentos de su vida profesional e incluso afectiva. Por último, y bien pudiera haber ido en primer lugar, manifestar que el texto de la comisaria es excelente (desde una lectura propia de teoría del arte), y muy bien expresado e interrelacionado con las obras que comenta (digamos la cualidad humanista del mismo texto) de esa misma escritura ensayística. Una pequeña “crítica” (sin importancia por cariñosa): en ese texto que me ha gustado mucho hay quizá una excesiva focalización en el dolor y el sufrimiento que padece la artista debido a la patología médica que padece desde hace unos años. Por lo demás, insisto, me ha parecido un ensayo admirable.

La instalación de las obras es tan efectiva como lógica, toda vez que se han utilizado las capillas laterales del antiguo convento del Carmen para situar, en muy buena selección, bastantes de las instalaciones (o esculturas que visualmente parecen instalaciones) que Teresa Cebrián ha creado desde la década de los ochenta, dejando una de esas capillas para mostrar, como si fuera una pequeña selección dentro de la exposición general, las nuevas (y extraordinarias) obras no vistas antes de esta ocasión. Por eso el recorrido de la muestra es visualmente muy limpio y despejado, abierto, pero en rara conjunción con una cierta elegancia que consigue una dimensión o cualidad “íntima” (el adjetivo es el deseado) entre obra y espectador.

Dice Marisol Salanova, y no podemos estar más de acuerdo con su afirmación, que Teresa Cebrián “ha sido una figura poco visible a lo largo de su carrera en dicho contexto”, se refiere a la Comunidad Valenciana. Muy cierto y esta magnífica muestra ha venido a solucionar, o al menos a paliar, esa disfunción institucional -ciertamente no sería el único caso, y sin salirnos de la misma comunidad, de descuidado “olvido” de una determinada trayectoria artística. Paseando entre las obras expuestas, y de una manera voluntariamente demorada, me ha parecido ver en la casi siempre densa y expresionista condición creativa de la artista, una interesantísima pulsión erótica (el recuerdo de algunos textos de Bataille vino en mi ayuda) que se incrustaba de una manera entre dulce y agresiva en uno de los principales argumentos creativos de nuestra artista: la implacable negación y rechazo de la “cosificación” del cuerpo humano. Por supuesto, del cuerpo de la mujer, pero también en una generosa consideración del cuerpo humano como “cuerpo social”, como territorio corporal de la infinita variedad existencial de la condición humana. De ahí que sus obras son (y parecen) “figurativamente abstractas” (poseen en verdad, una considerable dificultad para ser “narradas”), siempre desplazadas (mejor: exiliadas) de los estadios de fácil significación, y sin por ello dejar de señalar el sofisticado compromiso que estas obras poseen y demuestran con determinados momentos y autores de la mejor escultura de la segunda mitad del siglo XX. Compromiso(s) que a fuerza de estudio y análisis es imposible hablar de “influencia” con respecto a según qué posibles nombres o movimientos, mucho menos de “dependencia”, pues es enorme el grado de refinada estilización a la que somete esas determinadas querencias artísticas.

La muestra “El largo viaje” me ha parecido muy buena. Admirable. Y sobre todo muy necesaria. Deseo acabar con un párrafo de “La montaña mágica” de Thomas Mann que considero muy oportuno pensando en la obra que he comentado. De alguna manera este párrafo la explica muy bien. El que habla es el Doctor Settembrini, uno de los principales personajes de la novela. Dice así: “¿Qué era, pues, la vida? La vida era calor, una fiebre de la materia, un equilibrio de placer y dolor, era una materia esponjosa hecha de agua, proteínas, sales y grasas, eso que llamamos carne que luego se convierte en forma, en elevada imagen de la belleza sin que deja la sensualidad y el deseo. Materia orgánica en continua composición y descomposición, de nutrición y excreción, un soplo excretor de anhídrido carbónico y sustancias nocivas de procedencia y naturaleza oscuras”

Luis Francisco Pérez


Teresa Cebrián nació en 1957 en Losa del Obispo, Valencia. En 1983 se licenció en Bellas Artes (escultura) por la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Ha realizado diversas residencias de artistas, como las de La Chambre Blanche, Québec, Canadá, 2004; Denkmalschmiede Höfgen, Grimma, Leipzig, Alemania, 2006; Bridgeguard Art Centre, Stúrovo-Esztergom, Hungría-Eslovaquia con el proyecto The Bridge of Words, 2007; o la que ha llevado a cabo en Stadtmühle Willisau, Fundación Albert Koechin, Willisau, Suiza, 2009. Entre sus muestras individuales destacan: Del silencio de las lágrimas, Sala La Gallera, Valencia, 2000; Les donneurs, La Chambre Blanche, Québec, Canadá; The secret life, Milano Galeria, Varsovia, Polonia, 2004; Faces/Faceless, Galería Rosa Santos, Valencia y Burodijkstra Gallery, Rótterdam, 2006; The Bridge of Words, Bridgeguard Art and Science Center, Stúrovo, Eslovaquia, 2007; Hidden identities I, Stadtmühle Willisau, Fundación Albert Koechlin, Suiza; Hidden identities I, ch, Galería Rosa Santos, Valencia, 2009.

Ha participado en colectivas como: Els 80 en els 90. Propuesta escultura valenciana, Centro del Carmen, IVAM, Valencia, 1995; Espacios Transparentes, Espacio C, Camargo, Santander, 2003; Las Tentaciones de San Antonio, CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 2005-2006; 25 Anys de Parpalló, Valencia; Heimweh, Galeria Otto-Nagel, Berlín; Landgang, Denkmalschmiede Höfgen, Grimma, Leipzig; Instalaciones y nuevos medios en la Colección del IVAM, IVAM, 2007; Wrong Time, Wrong Place, contemporary pasajes, TENT, Rótterdam, 2009; 20 lat Galeria Milano, 30 x 30, Galeria Milano, Varsovia, Polonia.

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