La realidad fotogénica
Aplicando criterios literarios, podríamos dividir a los fotógrafos en poetas y narradores, o sea aquellos que cantan al mundo y aquellos que lo cuentan. Los dos extremos del abanico extenso de autores podrían ser los publicistas por un lado, generadores de imágenes bonitas y colgables pero poco más, y los corresponsales de guerra por el otro, en busca constante de imágenes que impacten al espectador, por encima incluso del sentido de la narración - ¿puede un relato de guerra venderse al espectáculo? -. Por en medio pululan todo tipo de artistas, desde el poeta del ingenio -como Chema Madoz- hasta el narrador de vidas difíciles -como Nan Goldin-, desde el diarista que habla en los susurros del blanco y negro -como Bernard Plossu- hasta la egocéntrica banal que se disfraza de cualquier cosa -como Ana Laura Aláez-, desde el poeta de los cuerpos masculinos -como Robert Mapplethorpe- hasta el poeta de los cuerpos femeninos –como Helmut Newton-, desde el narrador que no prescinde de las palabras y realiza series que remedan las fotonovelas –como Duane Michels- hasta el que hace de su obra su autobiografía –como García Alix-. Como en Literatura, los mejores, los inevitables, suelen ser quienes han conseguido ir formando una trama narrativa con todas sus fotografías y a la vez ha logrado que cada una de las piezas de esa trama sea poética. Entre estos, hay que situar a Carlos Pérez Siquier .[+ info]
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