Hidden identities I. ch.
Con las identidades parecía ser todavía más fácil: cada uno tenía un oficio determinado y un lugar fijo, en el cual vivía.Adscripciones fijas, sin embargo, ya no conocemos ninguna, nos movemos en una época de migraciones, nuestras vidas están hechas de cambios.Incluso, las certidumbres sobre nosotros mismos se han vuelto movedizas, desde que nuestros espacios se han abierto y el mundo ya no es que se haya convertido en una aldea, sino que la aldea es el mundo entero.
Se nos plantean cuestiones a las que ya no responde ninguna evidencia: ¿Quienes somos, qué nos define, cómo nos vemos a nosotros mismos, donde y en qué nos reconocemos? Exactamente tales preguntas son las que consideró Teresa Cebrián.Con esta exposición nos muestra una mirada de un proyecto emergente, que debe seguir desarrollándose en Valencia, en Paris y en Sylt.
«Hidden Identities», Identidades ocultas,llama la artista a este trabajo. Teresa Cebrián no busca las características externas. En el vídeo, que ha realizado en Willisau con personas del lugar, invita amujeres y hombres a que le cuenten cómo se ven a sí mismos.La cámara no está dirigida, como esperaríamos, a los rostros. Son las manos las que deben hacer el relato.Su ademán y gestos acompañan las frases, con lascuales sólo por sus voces, quizá con fragmentos de sus rostros, se hacen reconocibles sus autoreferencias.
Evidentemente, se limita la posibilidad de reconocimiento de las voces, gestos y rostros del lugar, a la familiaridad de los vínculos mutuos diarios. Ya con la distancia del pueblo de al lado se pierde el reconocimiento.Y cuando la gente de Willisau hable en Valencia a través de los altavoces, y se muevan sus manos en la pantalla, todas las características externas dejan de tener sentido, y sólo lo que se transmite a través de las palabras es lo que se comunica.La autoimagen se convierte en extraña para la imagen.
Lo ajeno y lo conocido, estos son los dos polos entre los cuales se mueve el trabajo, las preguntas de Teresa Cebrián.Les había pedido a la gente del pueblo de Willisau, que se caracterizaran a sí mismos.Las definiciones que los encuestados hacen de si mismos, las escribe ella sobre pulseras blancas, que les había colocado en la muñeca a sus interlocutores.Las fotografías de las manos, que ahora cuelgan de las paredes en forma de ampliaciones, adquieren a través de los rótulos significado y expresión; el interesado, la tolerante, la existencialista, la positiva .
Detrás de las atribuciones se ocultan las propiedades. A la vista de las manos, buscamos quizá posteriormente, el significado del concepto, queremos verlo concretado en el ademán de las manos, en su forma y proporción.Las identidades ocultas de las que habla el trabajo, son las que queremos descubrir, aunque sea en una mano con sus cinco dedos.
Al concepto pertenecen características y referencias que lo explican mejor: alegría, Deporte, Experiencia, Oportunidad, Amor... Tales palabras las coloca Teresa Cebrián en la camiseta,que, como fondo gris neutro, lleva sobre sí la propia imagen en palabras.En las conversaciones esbozadas en el vídeo vuelven a aparecer estas palabras.
El trabajo de Teresa Cebrián, que aquí nos muestra , no es un trabajo totalmente cerrado, es un comienzo que se seguirá desarrollando.Para captar la mirada de este proceso de desarrollo, debemosconsiderarla con calma, como unprivilegio.Experimentamos algo del proceso cuando una artista convierte sus ideas en obra.
Esas ideas giran alrededor de lo que nos hace únicos.Lo que nos garantiza la identidad y el ser únicos en el pasaporte, la imagen del rostro, Teresa evita que la ciege. Quiere prescindir de la superficie y concentrarse en la mínima apariencia, incluso en las identidades ocultas;bien mirado, las manos marcan la transición: pertenecen a las características externas, pero nosotros las consideramos conformadas quizás también, a través de la ocupación y el trabajo del oficio, tanto para la expresión de un individuo, como para la total inconfundibilidad de la persona.Lo pueden comprobar: se pueden hacer una idea, en primer lugar a través de la definición de la pulsera utilizada precisamente para eso, y atribuir esta y la otra mano a una determinada persona, imaginar quien es, cual es el aspecto de la persona a la que pertenece esa mano y que se autoidentifica con esta referencia. Seguramente también se preguntarán si la mano coincide con la descripción y por lo tanto si se imaginan la mano de los tolerantes así o bien de otra manera.
Y no sólo eso, lo que nos identifica y nos hace inconfundibles, sobre la identidad, Teresa Cebrián, nos deja ver, nos hace reflexionar sobre ello y no solo eso, sino que al mismo tiempo nos llama la atención sobre como nos movemos en conceptos fijos, y cómo lo desconocido y lo inesperado tratamos de que obedezca a lo que conocemos, a lo que nos parece familiar y esperable.
El carácter todavía abierto e inconcluso, de este trabajo nos permite otro acceso a él y al quehacer de la artista, dado que quería ofrecer un trabajo sofisticado y perfecto en cada trazo y hebra .También nos deja esta artista valenciana echar un vistazo a su propia identidad oculta, partiendo de esa mirada en su trabajo emergente.
Con las barreras de idioma por delante, que no imposibilitaron el dialogo y los encuentros, pero sí que los dificultaron, se comunica la artista a través de este trabajo.A tal efecto nos invita a cuestionary separar lo evidente de lo oculto. Las identidades no están quizá al principio de estos cuestionamientos – ya que abarcan tanto que, quizá, primero tenemos que llegar al núcleo, cuando hemos conseguido claridad sobre nuestra auto-imagen mientras queson descubiertas por extraños.
En la vida diaria, con frecuencia no nos queda tiempo, en lugar de auto-imagenes adecuadas echamos mano de concepciones ajenas ; que nos evidencian, que no se dejan transformar, que como objetos engorrosos obstaculizan el uso.
Recogiendo su auto-inventario de imágenes, Teresa Cebrián, tal como ella misma ha contado, se sorprendió de los alegres y positivos conceptos de si mismos que desarrollaron sus interlocutores ante la cámara. Incluso los conflictos salieron en la conversación – junto con las voluntades, para que ella los desarrollara.La imagen que otras personaspueden hacerse de nosotros, quizá no coincida con las nuestras.Pero cuando comparamos la imagen ajena con la propia, vamos en la dirección de poner de acuerdo lo oculto con lo obvio.
Teresa Cebrián puede ayudarnos a reflexionar sobre nosotros mismos y, quien sabe, al final orientar a las personas en la dirección correcta para que no sigan haciendose falsas representaciones de si mismos.
Dr. Urs Bugmann, Kulturjournalist.
Stadtmühle Willisau
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